Christian Castañeda
y sus Palindromos Objetuales
La seducción entendida como un recurso para un análisis aparentemente formal es lo que trabaja Christian en la serie de autorretratos. En primeras lecturas, este trabajo emplea características básicas de una fotografía publicitaria, juega con los clichés visuales, la estética infantil en escenarios literarios de cuentos y narrativas inventadas por ella misma.
A segunda vista sus fotografías inciden más en las formas de ver y consumir un cuerpo, no sólo en imágenes externas, sino en la forma en que consumimos y construimos nuestra propia imagen derivada de “sugerencias” aspiracionales hacia varios sentidos. Así, en movimientos lúdicos, Christian hace con sus fotografías historias a modo de diario o registro, mismo que ella misma ha nombrado “palindromos objetuales”
Experimentar con el cuerpo y la sexualidad es una de las formas en las cuales la identidad sale a flote en esa búsqueda constante y aparentemente inalcanzable. La sensualidad que implican los cuerpos desnudos no son la búsqueda en sí, si no un resultado de la provocación en la intensa reflexión del preguntar qué soy además de mi cuerpo.
Para hacer consciente que su cuerpo es un vehículo más para integrarse con su entorno es como Christian experimenta las formas de dialogar con él, alejándose de los conceptos que contradictoriamente son los que se leen en primera instancia. Esta integración se contrapone, la nulificación de la persona como ente central de la foto resalta. Christian resulta ser un objeto más en su espacio, es un objeto ajeno a su contexto, un cuerpo sin rostro. El anonimato es la forma simple de diluirse en la ausencia entendida en el cliche visual, en las composiciones formales que son iguales a todas las formas de consumo de cuerpos sensuales en la producción masiva de tomas aspiracionales. La fotógrafa toma prestada a través de lo naive esta dualidad, precisamente para cuestionar a través de la estética simple del sistema de consumo, lo que representa su cuerpo en esta introspección tejida con provocación, identidad y sexo.
La lectura propia de Christian reclama el regreso a la mitología personal, en donde se reconoce como personaje que es y presenta inocencia, perversidad, soledad e inexistencia. Un entre mutante que hace de su intimidad algo público; la misma contradicción que la hace reflexionar sobre lo público de los signos, en la revelación de su conciencia.
La introspección de este trabajo se lee no sólo en la imagen pues maneja su autoconocimiento desde el momento mismo de captar el momento. La interacción con nadie más que su propio yo, el no permitir ayuda alguna, hacen de éstas un cuadro íntimo verdadero. La dirección del cuerpo, la postura, a pesar de estar delineadas, siempre dejarán un espacio indeterminado fuera del control de Christian. Luz, color, composición están determinadas por su propio interés de mostrar lo que ella quiera sobre sí, sin embargo, la falta de espejos y ayudantes permiten la entrada al error, dejándo así una verdadera desnudez al no poder tener control total sobre su cuerpo, resultan pues realidades a veces opuestas a las primeras concebidas en su mente. Este actuar sin réplica, se convierte en ensayos corporales que van traduciéndose en ensayos narcisistas, que si bien no son el motivo ni el objeto, son el motor por el cual se convierte el observador en el ser observado, el vouyer en vouyerista, en un mismo acto.
Palindromo Objetual en una lectura visual es la dualidad que se ve en la imagen, inviertiendo el incio en el fin, las capas o niveles de lectura se develan en contenidos iguales. Las fotografías de Christian son al mismo tiempo un diario, que una crítica publicitaria, que un cliché sensual, todo se ve igual y sin embargo van diversificando su signficado.




Comments (0)